Se pararon por enésima vez para comprobar uno de los túneles en medio de un cruce, uno de los mineros se chupó el dedo y lo alzó en el aire, asintió gravemente y les indicó que continuaran por el túnel de la izquierda. Éste descendía de una forma más inclinada para hacer un descenso escalonado por amplios descansillos. Uno de ellos estaba abierto a una sala desde la que partían raíles hacía otros túneles, una vagoneta abandonada se hallaba tumbada en medio de lo que había sido un combate entre skavens y goblins. Aquello era reciente y puso en alerta a los componentes de la expedición. Avanzaron por la sala despacio, la entrada a las vetas no se hallaba muy lejos y no querían atraer atenciones indeseadas. Sus pisadas apenas resonaron en las paredes de la sala, dónde la humedad apenas reinaba y el áspero polvo que cubría gran parte del suelo y objetos tirados, ahora removido parcialmente por la reyerta flotaba suspendido en el cargado aire del ambiente.
Entonces, cuando estaban enfilando el túnel final un estruendo resonó y una sección de la pared se derrumbó mostrando a unos escavadores skaven, quienes sorprendidos comenzaron a lanzar chillidos y el aire se llenaba de un olor almizclado dulzón. Los enanos, tomaron posiciones y vieron cómo del interior del nuevo túnel aparecían tres terribles ratas-ogro que se lanzaron frenéticas al ver a los enanos, el matador, de inmediato se lanzó a la refriega, cercenando una pata descomunal llena de afiladas garras tan largas como cuchillos. Esquivó la siguiente acometida dando un pequeño salto hacía atrás y rodando hacía su derecha hendió el flanco de la bestia para esparcir su viscosa sangre negra y sus humeantes entrañas por el piso del lugar. Mientras del interior comenzaban a salir sin parar una horda de skavens peludos y malolientes con sus chillidos molestos, armados y cargando con sus fauces babeantes abiertas en las que mostraban sus dientes amarillentos. Los enanos les recibieron con disciplina, orden y buen acero frío. Pronto se vieron rodeados por completo y presionados por un creciente número de adversarios. El matador se hallaba rodeado de cadáveres y hostigado sin cesar por la última rata-ogro y varios guerreros alimaña, separado del resto por una ingente cantidad de skavens. Kurvar vio cómo Svarg era acuchillado por varios skavens que le saltaron encima, derribado por el simple peso de la superioridad numérica pero sin cesar de hendir su hacha en los cuerpos de sus enemigos. Su mirada se cruzó con la de Kurvar y unas palabras mudas se intercambiaron en aquella mirada, Kurvar sabía lo que tenía que hacer. Con un feroz grito y desafío, reunió a los enanos en torno suya mientras el ingeniero hacía estallar un par de sus bombas despejando el camino temporalmente. Avanzaron como un bloque y se dirigieron a una sección desconocida de la sala, por un túnel abandonado hacía muchísimos años.
Combatiendo sin cesar, uno de los skavens lanzó una perniciosa esfera verdosa que estalló y envolvió al ingeniero en su mortífero contenido haciéndole caer al suelo en medio de convulsiones y un creciente charco de sángrelos gritos y gemidos de agonía y muerte reinaban en la sala, las armas relucían empapadas de sangre. Muchos juramentos se lanzaron y una carga de los skavens se vio destrozada por la repentina explosión de una bomba que el fallecido ingeniero había preparado para lanzar antes de morir. Eso les dio el tiempo justo para manipular un panel oculto y traspasarlo en medio de una espesa cortina de humo y piedras volando, el olor a pelo y carne quemado. Lo último que vio Kurvar fue al matador sucumbiendo tras matar a la última rata-ogro y muchos enemigos más, mientras era traspasado por una docena o más de cimitarras, que sin duda hubieran superado y matado a todos los de la expedición si no hubiera estado allí presente el matador. Kurvar juró llevar el testigo de su heroica muerte a las salas de Khufbar.
jueves, 8 de noviembre de 2007
martes, 6 de noviembre de 2007
Canción del Pasado II
Mientras recorrían el camino pedregoso que llevaba hasta la entrada, observaban con pesar y lanzaban maldiciones y juramentos, pues allí y allá se veían signo de la corrupción y la mancillación de los impíos y despreciables seres a las ancestrales obras de los enanos, hechas con pericia y mano firme. A medida que se acercaban, la sangre se encendía y sus armas comenzaban a tener sed de sangre enemiga. Pero en sus mentes estaba claro cuál era su deber, aunque sin duda sus enemigos les acecharían en los túneles y podrían dar rienda suelta a su justa cólera.
Entraron por un acceso secreto lateral, mientras Svarg puñopetreo operaba el mecanismo, el resto se congregó alrededor, inquietos y recelosos, mientras una suave brisa removía la escasa hierba de los alrededores y el tintineo de huesos de los colgantes abandonados resonaban por los rincones. A lo lejos comenzaron a encenderse varias fogatas entre las colinas de los alrededores y el rítmico sonido de tambores resonaba en el lugar. Rápidamente colocaron sus manos en sus armas, preparados para cualquier contingencia, entonces el ruido sordo del deslizar de piedra contra piedra les calmó ligeramente. Entraron en un disciplinado orden al interior para, al poco tiempo, cerrarse la puerta secreta detrás de ellos.
La milenaria luz de las joyas incrustadas en los laterales del pasillo reverberaron en la oscuridad dándole todo un ligero matiz verdoso al que todos los presentes se hallaban acostumbrados. A una señal de Svarg comenzaron a moverse por los tallados pasajes de piedra. Mirando a todos lados, alertas, el cuerpo en tensión y la respiración retenida para que el ruido y la presencia de la expedición pasase lo más desapercibida posible. Avanzaban un par de mineros, investigando y comprobando que el camino estuviera libre para, a continuación hacer señales al resto para que avanzase. A pesar de ello hubo tiempo para admirar las amplías salas talladas en la roca viva de la montaña y moldeadas por manos expertas y artesanas. Los rostros estaban ceñudos al pensar en las manos en las que estaba aquél lugar y las tallas desfiguradas que había en el lugar.
Teniendo aquello en mente, escudriñaron la oscuridad mientras seguían descendiendo por cámaras y túneles bien conocidos. Dejando cada vez más lejos, internándose en lo profundo de la tierra, llegaron a una bifurcación en la que uno de los pasajes estaba obstruido. Mesándose la tupida barba, Hirnur Picofuerte estudió el lugar y con voz ronca y pétrea anunció que aquello era provocado. Un sentimiento de consternación y de rabia recorrió al grupo entero. Tendrían que arriesgarse por el otro túnel y afrontar los peligros que acechaban en aquél inhóspito lugar. Con la convicción y firmezas propias de cualquier enano que se precie de serlo comenzaron a recorrer el angosto pasillo que descendía suavemente en la oscuridad. Algunas de las gemas estaban rotas y otras habían desaparecido, dejando algunas zonas en tinieblas constantes. No siendo eso un impedimento para que tuvieran que disminuir la marcha, las armas se hallaban desnudas y listas para ser empuñadas, pues a partir de aquél momento entraban en la zona que ocupaba un clan de goblins.
Aquél túnel se bifurcaba más y obligaba a dar un pequeño rodeo antes de encarar directamente el túnel que daba acceso a una de las vetas de rico mineral. Buscaban una sección de varios túneles, estaban algo ocultos por varios derrumbes controlados, pasajes secretos y runas. En aquél lugar había rico mineral de hierro y de gromril, aparte de una floreciente veta de oro por terminar de encontrar y empezar a explotar. El lugar era nuevo relativamente hablando, pero dada su riqueza había sido ocultado y mantenido con el mayor de los celos
Entraron por un acceso secreto lateral, mientras Svarg puñopetreo operaba el mecanismo, el resto se congregó alrededor, inquietos y recelosos, mientras una suave brisa removía la escasa hierba de los alrededores y el tintineo de huesos de los colgantes abandonados resonaban por los rincones. A lo lejos comenzaron a encenderse varias fogatas entre las colinas de los alrededores y el rítmico sonido de tambores resonaba en el lugar. Rápidamente colocaron sus manos en sus armas, preparados para cualquier contingencia, entonces el ruido sordo del deslizar de piedra contra piedra les calmó ligeramente. Entraron en un disciplinado orden al interior para, al poco tiempo, cerrarse la puerta secreta detrás de ellos.
La milenaria luz de las joyas incrustadas en los laterales del pasillo reverberaron en la oscuridad dándole todo un ligero matiz verdoso al que todos los presentes se hallaban acostumbrados. A una señal de Svarg comenzaron a moverse por los tallados pasajes de piedra. Mirando a todos lados, alertas, el cuerpo en tensión y la respiración retenida para que el ruido y la presencia de la expedición pasase lo más desapercibida posible. Avanzaban un par de mineros, investigando y comprobando que el camino estuviera libre para, a continuación hacer señales al resto para que avanzase. A pesar de ello hubo tiempo para admirar las amplías salas talladas en la roca viva de la montaña y moldeadas por manos expertas y artesanas. Los rostros estaban ceñudos al pensar en las manos en las que estaba aquél lugar y las tallas desfiguradas que había en el lugar.
Teniendo aquello en mente, escudriñaron la oscuridad mientras seguían descendiendo por cámaras y túneles bien conocidos. Dejando cada vez más lejos, internándose en lo profundo de la tierra, llegaron a una bifurcación en la que uno de los pasajes estaba obstruido. Mesándose la tupida barba, Hirnur Picofuerte estudió el lugar y con voz ronca y pétrea anunció que aquello era provocado. Un sentimiento de consternación y de rabia recorrió al grupo entero. Tendrían que arriesgarse por el otro túnel y afrontar los peligros que acechaban en aquél inhóspito lugar. Con la convicción y firmezas propias de cualquier enano que se precie de serlo comenzaron a recorrer el angosto pasillo que descendía suavemente en la oscuridad. Algunas de las gemas estaban rotas y otras habían desaparecido, dejando algunas zonas en tinieblas constantes. No siendo eso un impedimento para que tuvieran que disminuir la marcha, las armas se hallaban desnudas y listas para ser empuñadas, pues a partir de aquél momento entraban en la zona que ocupaba un clan de goblins.
Aquél túnel se bifurcaba más y obligaba a dar un pequeño rodeo antes de encarar directamente el túnel que daba acceso a una de las vetas de rico mineral. Buscaban una sección de varios túneles, estaban algo ocultos por varios derrumbes controlados, pasajes secretos y runas. En aquél lugar había rico mineral de hierro y de gromril, aparte de una floreciente veta de oro por terminar de encontrar y empezar a explotar. El lugar era nuevo relativamente hablando, pero dada su riqueza había sido ocultado y mantenido con el mayor de los celos
domingo, 4 de noviembre de 2007
Canción del Pasado I
Kurgnor Kurvargsson, EscudoFiel
La expedición había salido de Zhufbar en dirección a las minas de Karak-Varn. Lo componían un buen número de mineros, un sacerdote rúnico, un ingeniero, un matador y una escolta de guerreros de clan. Ninguno de ellos era un barbacorta, todos bien expertos y veteranos en sus respectivos gremios y quehaceres, al lugar al que iban no era para jóvenes inexpertos, muy dados a la jovialidad y el entusiasmo desmedido.
Cargados con todo los aparejos y provisiones habían salido de la fortaleza enana antes del anochecer y caminaban atentos y alertas en la noche con la única guía de sus afinados sentidos y si ninguna luz encendida. Malolientes orcos y sucios Skavens moraban y acechaban en cada rincón por lo que cualquier precaución era poca, aunque no existía el miedo en ninguno de los corazones de los enanos componentes de aquella expedición.
La noche era oscura pues ninguna de las dos lunas mostraba apenas luz que arrojar en medio de la noche. La tenue luz de las titilantes estrellas dejaba algo de luminosidad y ayudaba a que el cielo estaba despejado de nubes. Abajo, en la tierra que resonaba tenuemente por el pisar de las botas reforzadas de metal de los enanos, la comitiva continuaba su implacable y decidido avance. Karak-Varn se hallaba a un día de camino de la fortaleza de Zhufbar, pero aún así no era una travesía fácil ni exenta de peligros.
La noche había transcurrido sin incidentes, mientras en las colinas y vegetación cercana se escucha el trajín nocturno de las bestias y moradores oscuros de aquellos lugares en medio de su particular cacería. Esta vez se habían entretenido entre ellos, dejando libre el paso a los enanos. Mientras la tibia luz del sol aparecía por el horizonte, bañando de un rojo carmesí con un naranja fuego las cimas de las montañas que dejaban atrás, la silueta de las ruinas de Karak-Varn.
La expedición había salido de Zhufbar en dirección a las minas de Karak-Varn. Lo componían un buen número de mineros, un sacerdote rúnico, un ingeniero, un matador y una escolta de guerreros de clan. Ninguno de ellos era un barbacorta, todos bien expertos y veteranos en sus respectivos gremios y quehaceres, al lugar al que iban no era para jóvenes inexpertos, muy dados a la jovialidad y el entusiasmo desmedido.
Cargados con todo los aparejos y provisiones habían salido de la fortaleza enana antes del anochecer y caminaban atentos y alertas en la noche con la única guía de sus afinados sentidos y si ninguna luz encendida. Malolientes orcos y sucios Skavens moraban y acechaban en cada rincón por lo que cualquier precaución era poca, aunque no existía el miedo en ninguno de los corazones de los enanos componentes de aquella expedición.
La noche era oscura pues ninguna de las dos lunas mostraba apenas luz que arrojar en medio de la noche. La tenue luz de las titilantes estrellas dejaba algo de luminosidad y ayudaba a que el cielo estaba despejado de nubes. Abajo, en la tierra que resonaba tenuemente por el pisar de las botas reforzadas de metal de los enanos, la comitiva continuaba su implacable y decidido avance. Karak-Varn se hallaba a un día de camino de la fortaleza de Zhufbar, pero aún así no era una travesía fácil ni exenta de peligros.
La noche había transcurrido sin incidentes, mientras en las colinas y vegetación cercana se escucha el trajín nocturno de las bestias y moradores oscuros de aquellos lugares en medio de su particular cacería. Esta vez se habían entretenido entre ellos, dejando libre el paso a los enanos. Mientras la tibia luz del sol aparecía por el horizonte, bañando de un rojo carmesí con un naranja fuego las cimas de las montañas que dejaban atrás, la silueta de las ruinas de Karak-Varn.
viernes, 12 de octubre de 2007
De estreno
Bueno, me ha dado el punto...jhajaja, tenía para hacerlo y lo hice..sin resistirme y además aprovechando una ofertilla buena. Me he pillado la Xbox360.
Venía con un pack que era la consola con un mando y su disco duro, el juego halo3, otro mando inalambrico y el juego gears of war.Todo por 389 leros..si ya se,no es barato jajaja
En fin, no me ha dado los problemas de luces rojas así que tendré tiempo para disfrutarrrrr jajaja.
Hida, El Caminante
Venía con un pack que era la consola con un mando y su disco duro, el juego halo3, otro mando inalambrico y el juego gears of war.Todo por 389 leros..si ya se,no es barato jajaja
En fin, no me ha dado los problemas de luces rojas así que tendré tiempo para disfrutarrrrr jajaja.
Hida, El Caminante
jueves, 4 de octubre de 2007
Felicidad
Bueno a Fomori FELICIDADES TRONNNNN jejjeje, vamos parejos, jaja y espero que dure muuuucho, tanto como espero que me dure a mí. Así que feliz mini aniversario de dos meses jajaja.
Es curioso, pero bueno, van entrelazandose muchas cosas. Espero que esa escapadita sea buena, al igual que la mía, jaja. Hasta para eso , sin organizarnos, jajaja, lo planeamos y no sale..jajaja. El siguiente finde nos vamos de copeos a saco..ueee
Hida, El Caminante.
Es curioso, pero bueno, van entrelazandose muchas cosas. Espero que esa escapadita sea buena, al igual que la mía, jaja. Hasta para eso , sin organizarnos, jajaja, lo planeamos y no sale..jajaja. El siguiente finde nos vamos de copeos a saco..ueee
Hida, El Caminante.
martes, 2 de octubre de 2007
Caxondeo
Buenas, pos este finde tengo planeado irme a granada, a pasarlo de escándalo. Sí, ya sé que algunos no me ven el pelo. Pero por ciertas circunstancias es cuando puede mi actual pareja (espero que definitiva, jeje).
La peli de guardianes del día es rara, extraña, y entretiene lo justo, pero raya un montón. Mejor verla, si alguien tiene ganas, en casa. La ví en la sala del cine con dos personas más..jajaja
Bueno, se nota el otoño, jaja ha llegado con ganas de lluvia, y en el sur..jajaj, extraña cosa. En fin, habrá que aguantar y alegrarse..jajajaj, yo quiero una partidilla en mesa con unos ganchitos y cubata...
Hida, El Caminante
La peli de guardianes del día es rara, extraña, y entretiene lo justo, pero raya un montón. Mejor verla, si alguien tiene ganas, en casa. La ví en la sala del cine con dos personas más..jajaja
Bueno, se nota el otoño, jaja ha llegado con ganas de lluvia, y en el sur..jajaj, extraña cosa. En fin, habrá que aguantar y alegrarse..jajajaj, yo quiero una partidilla en mesa con unos ganchitos y cubata...
Hida, El Caminante
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